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lunes, 28 de enero de 2008

Fur


Fur

In the proud, shimmering city,
a multitude of cats sneaks by, under
black edgy rain.

We watch them, mingling
with frail lives after crossroads,
long white ghosts,
undulating.

We pulse in rhythm
with the streets, with lamp lights on
shiny droplets
suspended by the wind.

We wrap our steps in the fur
of cars,
microwaves,
airplanes,
in the proud, shimmering city.






martes, 4 de diciembre de 2007

Respuesta-homenaje a Raúl Bañuelos

Respuesta-homenaje a Raúl Bañuelos

Una flor me dijo de la montaña cosas duraderas y tremendas.
Me dijo que a sus árboles la tristeza
les viene de las estrellas que los inundan.
Y que el viento le asusta y le libera
más que cualquier cosa cualquiera.

Una flor me dijo del viento cosas peregrinas y tremendas.
Me dijo que a sus raíces la montaña
les asusta y les libera
más que cualquier cosa cualquiera.
Y que el olvido le viene desde la tormenta
de estrellas que le inunda.

Una flor me dijo del hombre cosas duraderas, peregrinas
y tremendas.
Me dijo que el olvido le viene de la tristeza que le inunda.
Y que este instante le asusta y le libera
más que cualquier cosa cualquiera.

Un instante me dijo del hombre cosas duraderas, peregrinas
y tremendas.
Me dijo que la libertad le viene
de ser montaña, estrella y
árbol
y de ser hombre como cualquier cosa cualquiera.



El poema original:

Raúl Bañuelos

Un pez me dijo del río cosas largas y tremendas.
Me dijo que a sus piedras la dureza
les viene del agua que las golpea.
Y que la lluvia le duele y le entusiasma
más que cualquier cosa cualquiera.

Un pez me dijo del mar cosas anchas y tremendas.
Me dijo que a sus agallas el río le duele y le
entusiasma
más que cualquier cosa cualquiera.
Y que la amargura le viene del agua
de lluvia que le golpea.

Un pez me dijo del hombre cosas largas, anchas
y tremendas.
Me dijo que la dureza le viene de la amargura
que le golpea.
Y que la vida le duele y le entusiasma
más que cualquier cosa cualquiera.

Una vida me dijo del hombre cosas largas, anchas,
y tremendas.
Me dijo que la amargura le viene
de no ser mar, ni río ni lluvia
y de ser hombre como cualquier cosa cualquiera.