Les cuento más buenas noticias: encontré un departamento bien bonito. Bueno, de hecho es una casa de dos pisos, pero el piso de arriba quedará intocable porque lo usarán los dueños para almacenar sus cosas.
Tiene una salita, un cuarto con puerta que da a un jardín, la cocina y un baño. Todo está bonito y de muy buen gusto. Tiene también una chimenea de verdad que funciona muy bien, perfecta para el invierno :)
La otra buena noticia es que me acaban de ofrecer otro trabajo, en una compañía de asesoría a biotecnología y farmacéuticas. Está cerca de Cambridge (se llega en tren), en un "science park" muy muy bonito, estilo inglés, con lago y árboles y mucho verde. El edificio es una casona, o manor house. Trabajaré ahí los miércoles y jueves, con lo cual son ya 3 días de trabajo a la semana. Ambili está ahí en la misma oficina, lo cual es bonito. Y lo mejor de todo es que me alcanzará para cubrir mis gastos y ahorrar un poquito.
Me siento muy afortunada, de verdad.
Debo una continuación de cuentito, pero de hecho me concentraré en escribir lo que tengo que mandar para que me acepten en el diplomado de Norwich.
Empiezo mi nuevo trabajo la próxima semana, y al final de esa misma me cambio a la nueva casa. Mandaré fotos.
lunes, 3 de septiembre de 2007
miércoles, 29 de agosto de 2007
Los días buenos
Después de unos días de estar triste, me atacaron de repente días muy buenos*.
De los días tristes, les digo que son de respetarse, y he pensado en ir a la NHS (Nachonal gelth servis). Una debe tratarse con cariño. En el fondo, siempre está conmigo un núcleo de soledad absoluta (percibida o real). Si una nuez de soledad absoluta se cae al fondo de tu mente y nadie la ve ni la oye, hace "plongoch" ?
De los días buenos, les cuento todas las cosas bonitas que pasaron.
Fuimos a ver A winter's tale, de Shakespeare, a una de esas representaciones que se dan en los jardines de los colegios en Cambridge cada verano. Estuvo muy bien y muy agradable, además los días ahora sí han parecido de verano.
Después de la obra, fuimos a un restorán bar que se llama Bun Shop, donde los lunes se presentan canta-autores medio hippies, acústicos y muy buenos. Cantó una mujer gringa con influencias célticas, unas canciones bien bonitas, poéticas, casi todas con temas de la naturaleza. Su voz era dulce aunque no anonadante, pero eso sí, estaba gruesísima para tocar la guitarra. Sus composiciones eran originales y buenas. ¡Lo disfruté mucho! Además comí ensalada griega, chomi, y les invité la cena, con lo cual me sentí un poco mejor.
Al restorán llego todo el grupo teatral que había representado winter's tale. Se van de gira a gringolia. Y aquí viene otra levantada a la moral. El director, un ente guapisíSImo, me veía, me veía y no me dejaba de ver. Lo único malo es que ha de haber tenido 25 años. Así que no, no. Pero oh-qué-guapo.
Ayer fui a trabajar y me la pasé muy bien. El ambiente es muy agradable, en el centro de matemáticas de la universidad. Me sentí productiva y útil. :0). Tengo además acceso al servicio de la universidad para renta de casas, con lo cual tengo opciones menos caras.
Fue una de esas ocasiones en las que una se siente supersticiosa. A medio día, en la misma hora, me llegaron tres invitaciones a entrevistas. 1) Otro amigo de Deutsche Bank, quien ahora es jefe de equipo, dice que me podría ofrecer un trabajo y que sabe que sólo quiero medio tiempo. Él me cae muy bien. 2) El jefe de Ambili escribió y tengo entrevista el lunes. 3) Me llamaron también a entrevista del trabajo de "Public Understanding of Risk". Tengo que preparar una presentación acerca de un tema de riesgo que esté en la conciencia popular/ en los medios de comunicación.
Así es que todo pinta bien. Creo yo que finalmente sí podré vivir como quiero: trabajando medio tiempo, rentando un lugar bonito, y escribe quete escribe. Por cierto, el siguiente post será la siguiente página del cuento Cacao.
* ¿tendrá que ver con que han sido días de hermoso y soleado verano?
De los días tristes, les digo que son de respetarse, y he pensado en ir a la NHS (Nachonal gelth servis). Una debe tratarse con cariño. En el fondo, siempre está conmigo un núcleo de soledad absoluta (percibida o real). Si una nuez de soledad absoluta se cae al fondo de tu mente y nadie la ve ni la oye, hace "plongoch" ?
De los días buenos, les cuento todas las cosas bonitas que pasaron.
Fuimos a ver A winter's tale, de Shakespeare, a una de esas representaciones que se dan en los jardines de los colegios en Cambridge cada verano. Estuvo muy bien y muy agradable, además los días ahora sí han parecido de verano.
Después de la obra, fuimos a un restorán bar que se llama Bun Shop, donde los lunes se presentan canta-autores medio hippies, acústicos y muy buenos. Cantó una mujer gringa con influencias célticas, unas canciones bien bonitas, poéticas, casi todas con temas de la naturaleza. Su voz era dulce aunque no anonadante, pero eso sí, estaba gruesísima para tocar la guitarra. Sus composiciones eran originales y buenas. ¡Lo disfruté mucho! Además comí ensalada griega, chomi, y les invité la cena, con lo cual me sentí un poco mejor.
Al restorán llego todo el grupo teatral que había representado winter's tale. Se van de gira a gringolia. Y aquí viene otra levantada a la moral. El director, un ente guapisíSImo, me veía, me veía y no me dejaba de ver. Lo único malo es que ha de haber tenido 25 años. Así que no, no. Pero oh-qué-guapo.
Ayer fui a trabajar y me la pasé muy bien. El ambiente es muy agradable, en el centro de matemáticas de la universidad. Me sentí productiva y útil. :0). Tengo además acceso al servicio de la universidad para renta de casas, con lo cual tengo opciones menos caras.
Fue una de esas ocasiones en las que una se siente supersticiosa. A medio día, en la misma hora, me llegaron tres invitaciones a entrevistas. 1) Otro amigo de Deutsche Bank, quien ahora es jefe de equipo, dice que me podría ofrecer un trabajo y que sabe que sólo quiero medio tiempo. Él me cae muy bien. 2) El jefe de Ambili escribió y tengo entrevista el lunes. 3) Me llamaron también a entrevista del trabajo de "Public Understanding of Risk". Tengo que preparar una presentación acerca de un tema de riesgo que esté en la conciencia popular/ en los medios de comunicación.
Así es que todo pinta bien. Creo yo que finalmente sí podré vivir como quiero: trabajando medio tiempo, rentando un lugar bonito, y escribe quete escribe. Por cierto, el siguiente post será la siguiente página del cuento Cacao.
* ¿tendrá que ver con que han sido días de hermoso y soleado verano?
viernes, 24 de agosto de 2007
Nosotros los inestables
¿Les ha pasado, que un día sienten que todo va bien, y que son buen@s para todo, y al día siguiente sienten que todo está del nabo y son un@s inútiles?
A mí me pasa todo el tiempo, chale con esta volatilidad. Ayer y antier estaba tan down, tan pesimista, harta, etc, y además sin el pretexto de la hormona. Pero hoy me siento tan de buenas. Siento que encontraré trabajo, que estaré a gusto viviendo sola, que disfrutaré la vida.
Ojalá esta yo sea la que tiene la razón.
A mí me pasa todo el tiempo, chale con esta volatilidad. Ayer y antier estaba tan down, tan pesimista, harta, etc, y además sin el pretexto de la hormona. Pero hoy me siento tan de buenas. Siento que encontraré trabajo, que estaré a gusto viviendo sola, que disfrutaré la vida.
Ojalá esta yo sea la que tiene la razón.
domingo, 19 de agosto de 2007
Y el premio es para.... ¡El chocolate!!
El chocolate ganó la encuesta y queda coronado como la mejor contribución mexicana al mundo, por lo menos en este pequeño espacio.
Para celebrar la ocasión, va un cuentito. Les agradezco mucho sus comentarios, para mejorarlo.

Metztli se levanta de su cama. Se pone un vestido de fibra tejida sobre el cuerpo erguido, suave; sandalias en los pies ligeros. Lleva el largo cabello suelto, y en el cuello una flor de jade. Camina a la cocina. Se marea, su estómago desequilibrado con oleadas de noche, punzadas en la cabeza.
Prepara el cacao amargo con miel de maguey, harina de maíz y vainilla de Chiapas. Lo deja hervir. Toca su collar con una mano, la otra bate con el molinillo. Adorna la bebida espumosa con achiote y almizcle. El olor a vainilla y especias llena la cocina; atrae a su hijo de dos años. Apenas sabe caminar, no habla. Lleva los brazos extendidos y detrás de la boca esconde una sonrisa que le suaviza los cachetes. La mira con dos ópalos brillantes, como si quisiera decirle algo. Esa mirada la inunda de percepciones, de ideas. Por primera vez desde en el día, no le duele la cabeza. ¿Son recuerdos o son sueños?. Intenta fijar las imágenes y su mente las dispersa como el viento soplando sobre un diente de león. Llena la jícara y la levanta.
Sale de la casa con la obsesión de una reina en las manos, cuidadosamente balanceada junto con una esperanza. Por la vereda, sus pies compactan la húmeda tierra blanda. El murmullo de las hojas verdes a ambos lados la acompaña, susurrándole deseos y tristezas.
Llega al palacio, el guardia la conoce y la deja pasar por una pequeña puerta lateral. Camina por el pasillo empedrado, a través de los jardines y las fuentes. Ha perdido su postura erguida, ahora se ve encorvada, insegura, casi vieja. Los guardias a la entrada de la habitación de la reina abren la puerta sin mayor ceremonia. El más ancho, una ceiba barbuda de hombre con olor a esclavo, la sigue con la mirada.
La reina está sentada a la mesa.
-Ahh- dice -por fin. Llegas tarde.- Sus ojos de escarabajo la observan penetrantes desde el centro de la cara pálida como una luna siempre huyendo del sol. Metztli da un paso hacia atrás, se aleja de esa mirada que la ensarta y la convierte en hormiga clavada al piso. Llena de arrugas, la cara de Maria de Tursonia es dura como piedra volcánica. Mueve el brazo con urgencia y Metztli se libera del suelo y se acerca. Se arrodilla y deja la jícara en el piso. Intercambia una mirada con Tepey el traductor, sentado a un lado de la soberana. Es un hombre de identidad firme. La inteligencia le brilla en la piel. A través de la mirada, los brazos eficientes, la espalda derecha, se le ve una intención controlada. Su voz es como un río ancho y profundo, con el zumbido de libélulas arriba de la superficie. Huele a caucho. Se conocen desde hace años; sus vidas no se tocarán más que con un hilo de seda. A Meztli este hombre le fascina más que los corales del mar claro de la costa, la miel de abeja, las esmeraldas que adornan las fuentes del palacio.
Al depositar la jícara, se intercambia también el acuerdo de proteger secretos. Ella guarda el de Maria de Tursonia. Tepey guarda dos secretos que Meztli nunca le entregó. El primero, que su interés en contrabandear el cacao va más allá de las monedas de plata, y debería ser motivo de preocupación para la realeza. El segundo es más valioso.
Un sirviente llena las tazas de porcelana, como las de los chinos. A la reina le gustaría tomar la bebida preciada en copas de oro, como en los famosos banquetes de trescientos platillos que ofrecía el jefe vencido; pero necesita ser discreta. El sonido del chorro vertido en las tazas es por un momento el de una cascada y los vuelve a todos puntos en la inmensidad del universo. La dulzura picante que emana de la taza suaviza el gesto duro y poroso de un rostro acostumbrado a exhalar órdenes. Metztli, olvidada, se desplaza hacia la puerta y se retira sin dar nunca la espalda. Con gusto sale del cuarto, frente a la reina se imagina en presencia de un depredador. Inhala el aire fresco de la mañana y al hacerlo se marea. Siente naúsea. Regresa por la vereda con pies pausados, oye ladridos a lo lejos.
Al llegar a su casa prepara otra jícara, para ella y para Coatzin, el niño pequeñísimo de ojos negros; con chile y achiote, vainilla y miel de los pueblos de tabasco. Afuera de su ventana crecen flores amarillas, adentro una tortuga de piedra descansa en el marco. Prepara un desayuno de chapulines, maíz y calabaza. Piensa en el traductor y en los dos secretos. Coatzin bambolea con los brazos extendidos, choca contra ella. Metztli lo abraza y acaricia su pelo. A su lado, una visita se posa en la ventana.
Largas plumas verdes iridiscentes, de color imposible, cubren su cola, extendiéndose de la ventana hasta casi tocar el piso por fuera de la casa. En la cabeza una cresta erizada, formada por plumas comprimidas unas con otras; el pico es amarillo, el pecho y vientre de color rojo carmesí intenso. Las patas cortas tienen dos dedos hacia atrás y dos hacia delante. Con un movimiento rápido, se sacude las gruesas nubes y los árboles que la selva dejó sobre sus alas. Emite una sílaba de madera. Mueve el cuello ondulante en una pregunta y, con la pata oscura, avienta algo que cae sobre el pie de Metztli y luego al piso con el sonido de un pedrusco. Coatzin emite un grito de felicidad y se abalanza sobre el objeto. Metztli, sorprendida, abre con cuidado los dedos de su hijo y extrae un caracol de su palma abierta. Se levanta, quisiera ver a esta ave desconocida de nuevo; pero la ventana está vacía.
Para celebrar la ocasión, va un cuentito. Les agradezco mucho sus comentarios, para mejorarlo.
CACAO

Metztli se levanta de su cama. Se pone un vestido de fibra tejida sobre el cuerpo erguido, suave; sandalias en los pies ligeros. Lleva el largo cabello suelto, y en el cuello una flor de jade. Camina a la cocina. Se marea, su estómago desequilibrado con oleadas de noche, punzadas en la cabeza.
Prepara el cacao amargo con miel de maguey, harina de maíz y vainilla de Chiapas. Lo deja hervir. Toca su collar con una mano, la otra bate con el molinillo. Adorna la bebida espumosa con achiote y almizcle. El olor a vainilla y especias llena la cocina; atrae a su hijo de dos años. Apenas sabe caminar, no habla. Lleva los brazos extendidos y detrás de la boca esconde una sonrisa que le suaviza los cachetes. La mira con dos ópalos brillantes, como si quisiera decirle algo. Esa mirada la inunda de percepciones, de ideas. Por primera vez desde en el día, no le duele la cabeza. ¿Son recuerdos o son sueños?. Intenta fijar las imágenes y su mente las dispersa como el viento soplando sobre un diente de león. Llena la jícara y la levanta.
Sale de la casa con la obsesión de una reina en las manos, cuidadosamente balanceada junto con una esperanza. Por la vereda, sus pies compactan la húmeda tierra blanda. El murmullo de las hojas verdes a ambos lados la acompaña, susurrándole deseos y tristezas.
Llega al palacio, el guardia la conoce y la deja pasar por una pequeña puerta lateral. Camina por el pasillo empedrado, a través de los jardines y las fuentes. Ha perdido su postura erguida, ahora se ve encorvada, insegura, casi vieja. Los guardias a la entrada de la habitación de la reina abren la puerta sin mayor ceremonia. El más ancho, una ceiba barbuda de hombre con olor a esclavo, la sigue con la mirada.
La reina está sentada a la mesa.
-Ahh- dice -por fin. Llegas tarde.- Sus ojos de escarabajo la observan penetrantes desde el centro de la cara pálida como una luna siempre huyendo del sol. Metztli da un paso hacia atrás, se aleja de esa mirada que la ensarta y la convierte en hormiga clavada al piso. Llena de arrugas, la cara de Maria de Tursonia es dura como piedra volcánica. Mueve el brazo con urgencia y Metztli se libera del suelo y se acerca. Se arrodilla y deja la jícara en el piso. Intercambia una mirada con Tepey el traductor, sentado a un lado de la soberana. Es un hombre de identidad firme. La inteligencia le brilla en la piel. A través de la mirada, los brazos eficientes, la espalda derecha, se le ve una intención controlada. Su voz es como un río ancho y profundo, con el zumbido de libélulas arriba de la superficie. Huele a caucho. Se conocen desde hace años; sus vidas no se tocarán más que con un hilo de seda. A Meztli este hombre le fascina más que los corales del mar claro de la costa, la miel de abeja, las esmeraldas que adornan las fuentes del palacio.
Al depositar la jícara, se intercambia también el acuerdo de proteger secretos. Ella guarda el de Maria de Tursonia. Tepey guarda dos secretos que Meztli nunca le entregó. El primero, que su interés en contrabandear el cacao va más allá de las monedas de plata, y debería ser motivo de preocupación para la realeza. El segundo es más valioso.
Un sirviente llena las tazas de porcelana, como las de los chinos. A la reina le gustaría tomar la bebida preciada en copas de oro, como en los famosos banquetes de trescientos platillos que ofrecía el jefe vencido; pero necesita ser discreta. El sonido del chorro vertido en las tazas es por un momento el de una cascada y los vuelve a todos puntos en la inmensidad del universo. La dulzura picante que emana de la taza suaviza el gesto duro y poroso de un rostro acostumbrado a exhalar órdenes. Metztli, olvidada, se desplaza hacia la puerta y se retira sin dar nunca la espalda. Con gusto sale del cuarto, frente a la reina se imagina en presencia de un depredador. Inhala el aire fresco de la mañana y al hacerlo se marea. Siente naúsea. Regresa por la vereda con pies pausados, oye ladridos a lo lejos.
Al llegar a su casa prepara otra jícara, para ella y para Coatzin, el niño pequeñísimo de ojos negros; con chile y achiote, vainilla y miel de los pueblos de tabasco. Afuera de su ventana crecen flores amarillas, adentro una tortuga de piedra descansa en el marco. Prepara un desayuno de chapulines, maíz y calabaza. Piensa en el traductor y en los dos secretos. Coatzin bambolea con los brazos extendidos, choca contra ella. Metztli lo abraza y acaricia su pelo. A su lado, una visita se posa en la ventana.
Largas plumas verdes iridiscentes, de color imposible, cubren su cola, extendiéndose de la ventana hasta casi tocar el piso por fuera de la casa. En la cabeza una cresta erizada, formada por plumas comprimidas unas con otras; el pico es amarillo, el pecho y vientre de color rojo carmesí intenso. Las patas cortas tienen dos dedos hacia atrás y dos hacia delante. Con un movimiento rápido, se sacude las gruesas nubes y los árboles que la selva dejó sobre sus alas. Emite una sílaba de madera. Mueve el cuello ondulante en una pregunta y, con la pata oscura, avienta algo que cae sobre el pie de Metztli y luego al piso con el sonido de un pedrusco. Coatzin emite un grito de felicidad y se abalanza sobre el objeto. Metztli, sorprendida, abre con cuidado los dedos de su hijo y extrae un caracol de su palma abierta. Se levanta, quisiera ver a esta ave desconocida de nuevo; pero la ventana está vacía.
sábado, 18 de agosto de 2007
de vuelta con el té
Ya me volví a hacer adicta al té. En la mañana, me tomo mi cafecito. Pero después de eso es puro té té té. Martin hace un té como de lemongrass, con una planta que crece silvestre en su jardín. También tienen un té al que le llaman "5 estaciones", muy rico. Y por supuesto, el té negro, el típico, de PG tips o twinings. Ahorita estoy tomando un PG tips con nube de leche. Por cierto, leí que los que le añadieron leche al chocolate caliente, fueron los ingleses. Claaaro, la nube de leche.
Tengo entrevista el lunes en Deutsche, en Londres. Si me pagan decentemente por hora, lo tomaré. Eso me pone contenta y triste al mismo tiempo. (¿Qué no todos los pactos con el diablo tienen ese efecto?.*)
Pasando a otra historia, ayer fuimos a caminar por el río. Recogimos frutas: zarzamoras, ciruelas y "elder flowers". También había manzanas. Comimos racimos de elder flowers y después Ambili y yo nos sentimos mal de la panza. Lo cual hizo que Martin se sintiera muy orgulloso, porque el comió tantas como nosotras. El remedio: curry.
* Me pareció interesante el asunto de las mayúsculas y lo signos de interrogación. Al parecer, si lo incluido entre los signos de interrogación es oración completa, tanto ésta como la que le sigue han de comenzar con mayúscula: ¿Tú no te habías enterado todavía? Salió ayer en la prensa.
Si la interrogación ocupa solamente la segunda parte de la oración, comienza por minúscula: Si apenas has ido a clase, ¿cómo ibas a aprobar?
También el asunto de los paréntesis está chistoso. Punto adentro, si toda la oración va incluida. Afuera, si es sólo parte de la oración.
Tengo entrevista el lunes en Deutsche, en Londres. Si me pagan decentemente por hora, lo tomaré. Eso me pone contenta y triste al mismo tiempo. (¿Qué no todos los pactos con el diablo tienen ese efecto?.*)
Pasando a otra historia, ayer fuimos a caminar por el río. Recogimos frutas: zarzamoras, ciruelas y "elder flowers". También había manzanas. Comimos racimos de elder flowers y después Ambili y yo nos sentimos mal de la panza. Lo cual hizo que Martin se sintiera muy orgulloso, porque el comió tantas como nosotras. El remedio: curry.
* Me pareció interesante el asunto de las mayúsculas y lo signos de interrogación. Al parecer, si lo incluido entre los signos de interrogación es oración completa, tanto ésta como la que le sigue han de comenzar con mayúscula: ¿Tú no te habías enterado todavía? Salió ayer en la prensa.
Si la interrogación ocupa solamente la segunda parte de la oración, comienza por minúscula: Si apenas has ido a clase, ¿cómo ibas a aprobar?
También el asunto de los paréntesis está chistoso. Punto adentro, si toda la oración va incluida. Afuera, si es sólo parte de la oración.
jueves, 16 de agosto de 2007
Sipis, es una buena señal
Fui a mi entrevista para el trabajo en el centro de matemáticas, de hecho al mismo edificio donde hacía mi doctorado!
Estuvo muy chistoso. Me platicaron de qué se trataba, dije que muy bien, y dijeron que tenían que hacer una entrevista más y me decían hoy mismo. Luego fui a la oficina de al lado porque ahí había unas ex-colegas. Las fui a saludar, y platicaba con ellas, cuando Jenny, la que me había entrevistado, regresó y me pidió que fuera a su oficina de nuevo. Y me dijo "te queremos ofrecer el trabajo". Les dije que fue la oferta más veloz que he visto :o).
Así que ya está. Me aumentaron a 8 horas por semana, por lo pronto será los martes todo el día. Son gentes lindas, es un trabajo tranquilo y es un buen principio. Les dije que seguiré buscando trabajo así que eso no será una sorpresa.
Hablando de otro tema, la mamá de Ambili hoy hizo un curry de verduras, unos ejotes verdes, arroz, y tapioca!! Pero tapioca en cubitos, parece papa, con curry y especias. Muy delicioso.
Estoy de buenas porque siento que hice algo productivo hoy. Mándoles mucho abrazos.
Estuvo muy chistoso. Me platicaron de qué se trataba, dije que muy bien, y dijeron que tenían que hacer una entrevista más y me decían hoy mismo. Luego fui a la oficina de al lado porque ahí había unas ex-colegas. Las fui a saludar, y platicaba con ellas, cuando Jenny, la que me había entrevistado, regresó y me pidió que fuera a su oficina de nuevo. Y me dijo "te queremos ofrecer el trabajo". Les dije que fue la oferta más veloz que he visto :o).
Así que ya está. Me aumentaron a 8 horas por semana, por lo pronto será los martes todo el día. Son gentes lindas, es un trabajo tranquilo y es un buen principio. Les dije que seguiré buscando trabajo así que eso no será una sorpresa.
Hablando de otro tema, la mamá de Ambili hoy hizo un curry de verduras, unos ejotes verdes, arroz, y tapioca!! Pero tapioca en cubitos, parece papa, con curry y especias. Muy delicioso.
Estoy de buenas porque siento que hice algo productivo hoy. Mándoles mucho abrazos.
miércoles, 15 de agosto de 2007
Opciones
Así están las oportunidades de trabajo actuales:
A) o el diablo recurrente.
B) asesora asociada de la companía donde trabaja Ambili.
C) un extrita manteniendo una base de datos de trabajos para matemáticos.
D) otros.
posnota: hoy nos invitó a cenar el amigo de Ambili, con el que fuimos punting.
posposnota o posnotita: los tontos de mi banco mandaron la tarjeta que solicité en persona, a México, así que sigo sin tarjeta y viviendo del efectivo que traje.
posposnotanotititita: hoy estoy contenta.
A) o el diablo recurrente.
Trabajar para el equipo de mi amigo Cheema en Deutsche Bank. Sería trabajo de medio tiempo, ya sea unas 6 horas al día o 3 días a la semana. Eso sería en Londres, pero creo que yo me quedaría en Cambridge y conmutaría en el tren. Podría tal vez empezar a las 10am, y así evitar a las hordas que viajan hacia Londres diario. Dado que estaría bien pagado, me alcanzaría para rentar acá en el pueblito, y podría usar el tiempo para leer o escribir en el tren. Además me alcanzaría para vivir y para ahorrar un poquito.
B) asesora asociada de la companía donde trabaja Ambili.
El asunto aquí sería que me pongan en su directorio de asesores asociados, y de vez en cuando, cuando se necesite un trabajo de valuación o proyecciones financieras, me pasen la chamba. Ambili dice que de ser así, debo pedir un muy buen salario por día. Iiiiiiiik cuánto dinero. Pero nunca garantizado que haya proyectos. La próxima semana tendré entrevista con su jefe, quien ya vio mi curriuculum. La otra opción es trabajar un día a la semana con ellos, haya o no trabajo relevante, y cobrar bastante menos, pero de forma regular. Sería excelente porque me alcanzaría para vivir y me dejaría muchos días libres.
C) un extrita manteniendo una base de datos de trabajos para matemáticos.
Tengo entrevista mañana para esta opción. Consiste en buscar oportunidades de "desarrollo profesional" para maestros de matemáticas en el este de Inglaterra. Son sólo 6 horas a la semana, y ganaría la 25% de lo que necesito para vivir, de aquí a finales de noviembre. así que es probable que lo acepte de cualquier forma, para que me patrocine viajes a México :o).
D) otros.
He solicitado otras chambas en Cambridge, hay algunas opciones que serían mas relajadas, pero obviamente mucho menos remuneradas, y además no le ayudarían a mi curriculum (que insiste en mantenerse semi profesional). Tal vez sería más feliz con estas opciones... pero me parece que el trabajo siempre es trabajo, y a fin de cuentas no hay que idealizarlo sólo por que no requiera un traje o experiencia especializada.notita extra: conocí a un nuevo ciber amigo que se ve lindo. Es músico, vegetariano, ex ingeniero eléctrico y activista, léase un verdadero abraza-árboles. Ojalá lo conozca pronto porque me late bastante.
posnota: hoy nos invitó a cenar el amigo de Ambili, con el que fuimos punting.
posposnota o posnotita: los tontos de mi banco mandaron la tarjeta que solicité en persona, a México, así que sigo sin tarjeta y viviendo del efectivo que traje.
posposnotanotititita: hoy estoy contenta.
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